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Evaluación de selectividad alimentaria
Evaluamos la selectividad alimentaria en niños y niñas para comprender las dificultades que presentan frente a los alimentos y acompañarlos en el desarrollo de una alimentación más variada y saludable.
Evaluación de selectividad alimentaria
La evaluación de selectividad alimentaria es un proceso clínico realizado desde la Terapia Ocupacional para comprender por qué un niño presenta dificultades para aceptar ciertos alimentos, texturas, sabores o temperaturas. Su objetivo es identificar los factores sensoriales, motores, conductuales y emocionales que influyen en su alimentación diaria.
Cuando comer se convierte en un desafío, entender lo que le pasa a tu hijo puede ser el primer paso para acompañarlo mejor.
¿Qué puede influir en la selectividad alimentaria?
La selectividad alimentaria en niños puede estar relacionada con diferentes factores. Algunos niños presentan una mayor sensibilidad a determinadas texturas, sabores, olores o temperaturas, mientras que otros pueden tener dificultades en la masticación, el manejo de los alimentos o frente a nuevas experiencias. También pueden influir aspectos emocionales, conductuales y experiencias previas durante las comidas. Comprender estas características nos permite identificar las necesidades particulares de cada niño.
Una alimentación más variada y placentera
Acompañamos a cada niño de manera gradual y respetuosa para favorecer una relación más positiva con los alimentos. Trabajamos la exploración de nuevas texturas, sabores y consistencias, fortaleciendo las habilidades necesarias para la alimentación y brindando estrategias que las familias puedan incorporar en casa. El objetivo no es obligar a comer, sino generar mayor confianza, participación y bienestar durante las comidas.
¿Cuándo es importante consultar?
La selectividad alimentaria puede ser parte del desarrollo infantil, pero cuando el repertorio de alimentos es muy reducido, el rechazo es persistente o las comidas generan estrés, angustia o conflictos familiares, es importante evaluar qué está sucediendo. También es recomendable consultar cuando existen dificultades para masticar, aceptar nuevas texturas o incorporar diferentes grupos de alimentos. Una evaluación permite comprender las necesidades del niño y definir cómo acompañarlo.
¿Por qué evaluar la selectividad alimentaria?
Cuando un niño rechaza muchos alimentos o tiene dificultades para incorporar nuevas texturas y sabores, insistir o presionarlo no siempre ayuda. Una evaluación de selectividad alimentaria permite comprender qué factores pueden estar influyendo en su alimentación y detectar las necesidades particulares de cada niño. A partir de esta información, podemos definir estrategias concretas y personalizadas para acompañarlo y orientar a su familia.
Comprender qué está pasando es el primer paso para saber cómo ayudarlo.
Nuestro proceso
Consulta inicial
Una conversación en profundidad de forma online de 45 min para conocer la historia de alimentación del niño: qué come, qué rechaza, cómo son las comidas en casa y cuáles son las principales preocupaciones.
Evaluación de alimentación - presencial
Observamos cómo el niño se acerca a los alimentos, cómo muerde, mastica, coordina los movimientos orales y cómo responde desde lo sensorial. Si notamos señales que requieran evaluación médica, orientamos a la familia para que pueda acceder a los estudios o derivaciones necesarias.
Plan de intervención personalizado
Recibís un plan con objetivos claros, estrategias para casa y recomendaciones según el perfil sensorial, motor oral y emocional del niño. El plan se adapta al ritmo y a las necesidades reales de la familia.
Sesiones de terapia de alimentación
Sesiones individuales donde, a través del juego y la exposición respetuosa, acompañamos al niño a explorar alimentos, desarrollar confianza y ampliar su repertorio. Trabajamos siempre junto con padres y cuidadores para que puedan sostener los avances en casa.
Seguimiento y ajustes
Revisamos el progreso de manera continua, ajustando estrategias u objetivos según la evolución del niño. Acompañamos cada paso, siempre respetando su ritmo.
Una mirada integral de la alimentación
Sensorial
Texturas, sabores, olores y temperaturas
Motor oral
Masticación, coordinación y manejo de los alimentos.
Conductual y emocional
Respuestas frente a alimentos nuevos y situaciones de comida.
Contexto familiar
Rutinas, experiencias y dinámica durante las comidas.
Preguntas frecuentes
Cuando la alimentación afecta la variedad de su dieta, su crecimiento, su participación familiar o genera estrés constante en casa, ya no se trata de mañas. Evaluar el perfil sensorial y la motricidad oral ayuda a entender qué está pasando.
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